Primer encuentro del año reunió a estudiantes de distintas obras en una experiencia formativa que continuará durante el segundo semestre
“Fue una experiencia para acercarse con Dios y para dejar de lado la rutina. Me ayudó a tomar un poco más a la ligera algunas cosas que me podrían estar pesando”, comparte Benjamín Melo, egresado del Colegio SSCC Concepción, sobre el retiro de espiritualidad realizado entre el 17 y el 19 de abril en el Santuario de Lo Vázquez, donde participaron jóvenes de distintas obras de los Hermanos y Hermanas SSCC.
Este encuentro correspondió al primer retiro del año 2026, en el marco de un proceso que contempla un segundo encuentro durante el segundo semestre. Los Retiros de Espiritualidad SSCC forman parte de un itinerario formativo de tres años dirigido a jóvenes de III° y IV° medio, junto a egresados recientes. A través de dos fines de semana al año, se busca favorecer el encuentro entre jóvenes de distintas realidades y, especialmente, propiciar una experiencia profunda de encuentro con Jesús, desde el carisma de la Congregación.
Un espacio para encontrarse y detener el ritmo
El programa del fin de semana combinó momentos de oración, actividades formativas, espacios comunitarios y celebraciones litúrgicas. Las jornadas comenzaron con la oración de la mañana, seguida de trabajos grupales en torno a la Palabra de Dios, para luego continuar con instancias de encuentro, canto y reflexión durante la tarde y la noche.
En esa misma línea, el joven invita a otros a vivir esta experiencia: “Yo recomendaría ir, aunque tengas algún tema. Es bueno pedir ayuda a Dios en este tipo de casos. Además, se pasa bien, ya sea con amigos o también en momentos más personales. Lo mejor es aprovechar y disfrutar”.
Encuentro con otros y construcción de comunidad
Otra de las participantes, Macarena Ferrada, estudiante de tercero medio del Colegio SSCC Providencia, valora especialmente el sentido del retiro en medio del ritmo del año escolar: “Para mí, la experiencia de retiros fue muy bonita y, la verdad, muy necesaria, porque la fecha se acordó después de la entrada de clases. Entonces, uno estaba muy lleno de pospruebas, postestrés, y el retiro era una instancia para salir de la rutina y calmar la mente”.
Durante el desarrollo de las actividades, los jóvenes tuvieron la oportunidad de compartir con personas de otros colegios y comunidades, generando vínculos en un ambiente cercano y acogedor. “Al ir con gente de tu colegio tienes más confianza: vas a un lugar donde no conoces a nadie, pero al tener algo familiar se hace mucho más fácil soltarse y tener la disposición de participar”, agrega la estudiante.
Momentos significativos de oración y celebración
U
no de los momentos más significativos fue la adoración eucarística del sábado por la noche, organizada por bloques según niveles, permitiendo a cada grupo vivir un espacio más íntimo de encuentro con Jesús. A esto se sumaron los cantos y la animación, que ayudaron a generar un ambiente participativo. “El ambiente era bastante dulce y natural, no era tan rígido”, comenta Macarena Ferrada.
El domingo, en tanto, estuvo marcado por la celebración de la Eucaristía, presidida por Juan Cofré sscc, quien forma parte del equipo de Retiros de Espiritualidad, constituyendo el centro de la experiencia vivida durante el fin de semana.
Un proceso que también transforma a quienes acompañan
Desde el equipo acompañante, la asesora de retiros de espiritualidad Sofía Isla comparte su experiencia: “Mi experiencia fue muy gratificante, sobre todo al ver que llegaron tantos jóvenes de mi obra y de otras obras, más que el año pasado, y ver que esta actividad va creciendo y se mantiene en el tiempo. También es muy significativo poder acompañarlos en un proceso que yo también viví, y ahora participar para que más jóvenes puedan tener esta experiencia y crecer en su fe y espiritualidad”.
Asimismo, destaca el aprendizaje mutuo que se genera en estos espacios: “Es muy bonito poder seguir aprendiendo, a veces de forma inesperada, con los jóvenes, con las cosas que dicen o los comentarios que hacen. A veces sorprenden y es otra forma en que Dios se manifiesta y acompaña”, añade.
Una experiencia que deja huella
Al finalizar, los jóvenes regresaron a sus comunidades llevando consigo lo vivido. “Llegué a mi casa y fue un poco chocante volver a la normalidad, pero uno se siente mucho más liviano. Reflexioné tanto en el retiro que empiezo a ver las cosas de manera distinta y dejo de ser tan pesimista”, concluye Macarena Ferrada.


